Se llegó el momento de recibir a Mazatlán en casa, en una noche de simulación de brujas, muertos o ¿qué sé yo? Dentro del TSM, lo cierto es que cumplieron su cometido, el estadio en esta ocasión daba miedo de lo solo que estaba, y lleno de fantasmas que persiguen a la escuadra lagunera desde hace algunos torneos, un juego infumable con pocas o ninguna jugada clara de gol por alguno de los equipos y un cero a cero terrorífico, digno de una película de bajo presupuesto con un mal guion.